Freesia refracta
Flores tubulares fragantes en tonos amarillos con aromas intensos y agradables. Planta delicada que necesita protección en los meses más fríos pero florece abundantemente en clima templado.
Planta los bulbos de fresia en otoño o primavera en un sustrato bien drenado y en un lugar con sol directo al menos 6 horas al día. Riega de forma moderada, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo pero evitando el exceso de agua que podría pudrir los bulbos. Al no ser resistente a las heladas, protégela cuando las temperaturas se acerquen a los 0 °C, ya sea cubriéndola en el exterior o llevándola al interior. Una vez haya florecido, deja que el follaje se seque de forma natural antes de retirar los bulbos para conservarlos hasta la próxima temporada.