Arnica montana
Planta medicinal protegida utilizada para golpes e inflamaciones. Exclusiva de zonas de montaña.
La árnica de montaña necesita entre 5 y 10 horas de sol directo al día y se planta en primavera en suelos ácidos, pobres, bien drenados y ricos en materia orgánica, propios de zonas montañosas. El riego debe ser moderado, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo pero nunca encharcado, ya que tolera periodos secos mejor que el exceso de humedad. Es una planta rústica que resiste heladas intensas (hasta -25 °C), pero no se adapta al clima mediterráneo ni a ambientes interiores; cultívala exclusivamente en exterior en zonas frescas y de altitud. Atención: es tóxica si se ingiere y es una especie protegida en muchos territorios, por lo que su cultivo en jardín es recomendable para evitar la recolección silvestre.